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Comedies de sidros en ValdesotoMe sorprendió, por supuesto gratamente, la invitación de un
amigo para ir a Valdesoto a ver una comedia que se representaría el
domingo después de misa en el campo de la iglesia. La interpretación se
haría con la presencia de sidros, tratando de recuperar las
antiguas comedias que en esta parroquia se hacían y el ambiente que las
rodeaba. Como sabía que tenía un trabajo hecho con Vicente Hevia sobre
les comedies de
sidros, me pidió una breve explicación de lo que eran
los sidros y les comedies para la página web que tiene Valdesoto, que
es lo que paso a hacer a continuación. Los sidros eran dos mozarrones cubiertos con una piel de oveja
que al llegar el mes de diciembre Vestidos con pantalón y camisa blancos, faja roja, con ancho
cinturón del que cuelgan cuatro cencerros o esquilones, van cubiertos
de medio cuerpo arriba por les melenes, una piel de oveja finalizada
sobre la cabeza con un cucurucho de unos 60 cms. del que cuelgan cintas
multicolores y rematado por un rabo de zorro. Los sidros, dos buenos
mozos, avanzan con un suave trote o bien dan saltos poderosos
apoyándose en una pértiga de avellano, a la vez que contornean el
cuerpo para hacer sonar los cencerros y moverse el largo pelo suelto de
les melenes. De este modo, forzosamente habían de impresionar con su
presencia y quedar grabados en la memoria de niños y mayores. Aparecen siempre acompañando a la comedia y, aunque ellos en
realidad no son comediantes, son considerados como integrantes de un
todo, dándoles los sidros nombre al conjunto, pues son, sin duda, los
personajes que más atraen al público. Unos y otros estaban constituidos
únicamente por varones, pero sidros y comedia son dos elementos
distintos, que debieron de tener raíces diferentes. Los sidros han de
ponerse en relación, tal y como sostenía D. Juan Uría Ríu, con ritos de
los pueblos primitivos que, disfrazados de pieles de animales,
buscaban la protección del animal totémico. Van delante de la comedia, saludando a las mozas con un toque
del rabo de zorro, anunciando con los cencerros la proximidad de los
comediantes. Una vez que el público acude, velan por el orden en el
corro que forman los espectadores durante la representación y al
finalizar ésta recogen el dinero que les dan y realizan concursos de
saltos. Las comedias guardan una estructura tradicional, con un
esquema argumental que se repite y unos personajes tipo, con
caracterización (modo de vestir, de hablar) constante, que
permanece fiel a un patrón determinado. Utilizan una lengua donde se
entremezcla el asturiano y el castellano, con claro predominio del
asturiano, y se representaban los domingos, al salir de misa, en el
campo de la iglesia o delante de los chigres. ![]() La primera parte de las obras gira en torno a un tema
histórico (guerras carlistas, guerra de Cuba, guerra de África, el
socialismo, la segunda república...) En la segunda aparecen los problemas familiares que surgen del
enfrentamiento entre los personajes fijos: vieyos, dames, galanes.
Suelen aparecer también dos tontos y a veces nos encontramos con la
pareja ciego-criado o con la figura del pecáu. Los sidros más renombrados eran los de Valdesoto y Carbayín,
siendo Valdesoto la que ejercía el papel de centro de las
representaciones (a este respecto ha de tenerse en cuenta que hasta la
mitad del siglo XX la parroquia de Valdesoto abarcaba parte de lo que
hoy es Carbayín). El día de Reyes todas las comedias de la zona se
concentraban en Valdesoto, donde se realizaba una especie de concurso
entre ellas. Ese mismo día los diferentes sidros competían entre sí
delante de su iglesia parroquial, tratando de superar obstáculos cada
vez más altos para ver quién saltaba más. Luis M. Iglesias
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